Blogia
POR LA IGUALDAD Y LA SOLIDARIDAD

LIMPIAORZAS

Llegando el mes de agosto, ya se empieza a escuchar como algunos “graciosos”, en un tono peyorativo llaman a sus paisanos de la diáspora “limpiaorzas”. Una injusta denominación a esas personas que vuelven  unos días a su tierra natal. Verán, esas gente no vienen, en busca de una orza para limpiarla de su contenido, vuelven a su tierra para enseñársela a sus hijos o parientes -que ya no son de aquí-,  la calle donde crecieron, la plaza donde jugaron de niño, la casa donde vivieron. Vienen buscando esas reliquias que ellos han enriquecido con la distancia. Vienen con el firme propósito de materializar los recuerdos del pasado, y lo mismo repasan con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta los nichos del cementerio donde reposan sus seres queridos que, puerta a puerta, las casas del viejo barrio para averiguar si todavía viven allí esos amigos de la infancia. Vuelven  para cargar las “pilas” de los recuerdos, para llenar los pulmones de ese aire que los aventó, que los condenó a ser eternos añorantes de su  tierra, vuelven atraídos por una nostálgica y fría distancia que sólo calienta los recuerdos cuando regresan a sus pueblos, procedente de un lugar cualquiera imán y rompeolas de desarraigados.

0 comentarios