¡MENUDO PLAN!
Esto va sobre el Plan de Apoyo a la Familia, puesto en marcha, con muy buen criterio y buena voluntad, por la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, cuya consejera es la iliturgitana (de Andujar) Micaela Navarro.
Y otra cuestión muy importante con respecto a la educación de los pequeños, que en verdad es el que nos ocupa, es la alimentación. En los centros educativos los profesionales que prestan sus servicios en tareas relacionadas de una u otra forma con la comida para los pequeños, se esmeran sobre manera para que los niños gocen de una adecuada educación alimenticia que redunde en un mejor y mayor beneficio para ellos. Pero esta poltica, lamentablemente, no la siguen sus respectivos padres en casa. Se tendría que prestar más atención a las recomendaciones de los profesionales que se encargan de este importante cometido y acatar o al menos respetar las indicaciones de éstos a la hora de hacer de comer a sus hijos. Pues es lamentable que en el centro se les inculque un escrupuloso respeto por la cultura culinaria y cuando llegan a sus casas los padres hacen caso omiso de sus recomendaciones. En consecuencia, todo el trabajo, y los grandes logros que se han conseguido con los pequeños en materia alimentaria se van al traste cuando llegan los fines de semana y los pequeños regresan al “cole” y no digamos ya cuando vuelven de un periodo vacacional...
Cuando una pareja decide tener hijos, biológicos o no, con esa decisión se está, o deberían, comprometiendo a algo más que tener un pequeño merodeando por su casa cual objeto con el que divertirse a ratos. Sino que están adquiriendo la gran responsabilidad de educar, en su más amplio sentido, a un ser humano. Y eso es una cosa lo suficientemente seria como para no frivolizar con esta cuestión y tomársela muy en serio.
Por parte de los progenitores, creo que se tendría que reflexionar más a cerca de esos horarios, pues pienso que al pequeño se le está privando de una cosa tan importante y necesaria para su formación emocional como es una relación más intensa con sus padres y por el contrario lo que se fomenta es el desarraigo e incluso una desestructuración de los pequeños. Y no exagero.
Creo que bien merece la pena, por el bien del pequeño, que uno de los dos, padre o madre, o madre o padre, me da igual, desconectara un poco con el trabajo para conectar más con sus hijos. Sí, ya sé que los ingresos diminuirían, ¿y qué? Pero si el precio que hay que pagar por tener una casa con dos plantas, un coche de gran cilindrada, jersey del cocodrilo, etcétera, es la felicidad del chico o de la chica; la verdad, yo preferiría tener un pisito modesto, un cochecito utilitario o un jersey del mercadillo. ¿No creen?
En el primer trimestre del año 2006 un reducido grupo, por cierto, muy reducido, de padres y madres protagonizaron un lamentable y desagradable incidente en el CASE que la Junta de Andalucía tiene en la localidad jinense de Alcalá la Real, con escenas un tanto agresivas y bien subiditas de tono hacia la directora de esas dependencias, Josefa Entrena una mujer de una irreprochable trayectoria al frente de la dirección, al tener noticia de que dicho centro no abriría sus puertas durante tres días con motivo de la Semana Santa, como históricamente siempre ha hecho. Y al igual que lo hacen todos, absolutamente todos los centros educativos. Porque recuerden señoras madres y señores padres, éste donde están sus hijos es un centro educativo más como otro cualquiera. Ese término con el que se ha conocido estos centros, ya esté desterrado completamente. Aquí no se guardan niños. Porque aquí, por si no lo saben, se imparte un proyecto curricular, acorde a las edades del alumnado, como en cualquier otra institución educativa, donde, por cierto, las respectivas AMPAS jamás han cuestionado ni cuestionan retirar ningún periodo vacacional de Semana Santa, Navidades o verano, a sus alumnos/as. ¿Porque se le quiere negar en cambio ese privilegio a los pequeños de los CASE? O es que para unas cosas conviene que esos establecimientos sean educativos y en otras ocasiones no. Un poco de seriedad, que se trata de la educación de vuestros hijos.
Que el plan sea para beneficiar a todos, incluidos a los más pequeños que también tienen sus derechos, que no se le pretendan sisar. Y entre esos derechos de la gente menuda está el de esos días de vacaciones. ¿O es que también hay que hacer otro plan para los más menudos? Pues entonces ¡Menudo Plan!
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Magdalena Ortiz -