A UN COBARDE
Este artículo se lo dedico a todos esos repugnantes, despreciables, escorias... maltratadores…
Cuando salta una nueva noticia de malos tratos a una mujer me amarga el día. Me llena de consternación, tristeza y al mismo tiempo de un enorme cabreo. Esta en concreto, por citar alguna, ocurría hace algún tiempo en Sevilla, en el barrio de los pajaritos. Una barriada cuyo nombre viene bien para llamar al presunto (¿presunto?) agresor, un maltratador con antecedentes penales por varios atracos a mano armada -un angelito vamos, que mas que pajarito yo lo calificaría como una autentica rata de cañería- que mató de un disparo a bocajarro en la cabeza a su a su pareja, una chica de 20 años -¡20 años!- mientras sostenía en sus brazos a su hijo de trece meses, después de propinarle una brutal paliza, como relataba llena de dolor la propia madre de la victima a Canal Sur. Horrible.
Creo que la imagen de ese mal nacido y la de todos los maltratadores en general debería circular y salir por todas las televisiones, los periódicos, revistas, exhibirse en lugares públicos, etcétera para que la sociedad supiéramos quien son esos seres abominables dignos de todo desprecio.
La joven, jovencísima Susana se sumaba así a esa larga lista de mujeres asesinadas a mano de sus parejas. ¿Cuándo va a frenar esto? ¿Cuándo se le va parar los pies a estos cobardes terroristas? ¿Cuándo? Esto tiene que terminar ya como sea.
Mi indignación alcanza cotas que me hacen llegar al cólera. La amargura, por este drama por el que pasan tantas y tantas mujeres, me embarga. Es indignante. La justicia tendría que ser más severa con estos sinvergüenzas.
El crimen de tantas y tantas victimas de este otro tipo de terrorismo debe servirnos de una profunda y seria reflexión para pensar en esas otras mujeres que en este momento sufren enmudecidas ese calvario por el que estan pasando y que muchas de ellas puede que termine en un fatal y desgraciado desenlace.
Y también para que ellas mismas, las que están siendo objeto de ese bestial terrorismo por parte de sus agresores, rompan de una vez por todo ese silencio que las tienen presa.
Sería una forma de venerar la memoria de esas mujeres asesinadas, con toda una vida por delante, con el anhelo de ver a sus hijo crecer, con la esperanza de que algún día cesaran los malos tratos por parte de su pareja, con sus proyectos, con la ilusión de ver echa realidad sus deseos, con, a pesar de todo, sus ganas de vivir, con sus sueños.....Pero no, a ellos se le atojaron truncar esas vida para siempre. ¡Malditos hijos de puta!
Se que no es fácil, que es muy sencillo decirlo aquí. Pero tú, mujer maltratada, debes armarte de valor y dar ese decisivo paso que te saque de ese infierno en donde estas metida soportando a ese energúmeno. No estas sola, todos, sí también como yo, muchos hombres más, estamos contigo, de tu lado, de tu parte, junto a ti.
Afortunadamente existen mecanismos y resortes, ahora incluso económicos, que están ahí para ayudarte. Hay un número telefónico corto que puede ayudarte a salir de tu largo sufrimiento, con solo tres digito: 016. Llama. Y además de eso, aquí estamos, para echarte una mano. Cuenta con mi humilde apoyo. Pero por favor no te calles mujer, no te calles por más tiempo.
Me van a permitir que les dedique unos parrafillos a esas escorias de maltratadores que andan sueltos por ahí, y espero que sea por poco tiempo.
A ti, si a ti infame maltratador. Te escribo estas líneas para que te lleguen allí donde esté -que desearía de verdad que fuera en la cárcel- lleno de rabia, de ira, de coraje, de repugnancia, de impotencia, de dolor... para que sepas que la repulsa hacia esas miserables y mezquinas acciones que llevas a cabo hacia esa mujer, con tus malos tratos que ella sufre en silencio, ¡ ay maldito silencio!, en forma de porrazos y a golpes de palabras que a veces hacen mas daños, no viene solamente de las mujeres, sino que ya son muchos los hombre los que nos sumamos a la condena de esas acciones criminales. Y para que sepas también que todos te vamos conociendo, que cada vez se va agotando más nuestra paciencia, que no vamos a consentirlo ni permanecemos impasibles ante tanta y tanta violencia. Así que ándate con ojo canalla.
A ti, que muchas veces has marcado con tus sucias manos el cuerpo indefenso de tu esposa, tu novia, tu compañera, en definitiva tu pareja, da igual. Y que muy posiblemente te hayas cebado con ella hasta acabar con su vida.
A ti, que todo el afecto lo dejas para esos amiguetes con los que te pones hasta las cejas de cubata en el bar y cuando vuelves a casa a deshoras las emprendes a golpes con esa mujer que encima te espera para ponerte por delante la cena, mientras tus hijos amedrentados desde la cama escuchan aterrorizados como maltratas a su madre.
A ti, que no tienes valor nada más que para hacer daño a esa persona indefensa a la que le estas quitando la vida poco a poco, a la que no respeta pero, eso si, le exiges respeto para ti.
A ti, este que suscribe, que firma con nombre y apellido, que da la cara, lo que tú no hace, te digo en tu asquerosa que eres ¡un maldito coborde!
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